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Los Tovarer agradecen a Endingen

Por Erika Maldonado Suhr

En medio de una gran alegría y con muchas expectativas un grupo de 30 jokilis de Colonia Tovar, en Venezuela, cruzó el océano para visitar Alemania y participar en el Narrenfest 2007 que conmemoraba los 225 años de la existencia del Endinger Narrenzunft. La mayoría muy jóvenes, muchachos que decidieron darle continuidad a una costumbre que les fue enseñada por sus padres. Todos estaban ansiosos por llegar a la tierra desde donde partieron sus antepasados hace 164 años, pero más aún deseaban vivir de cerca la experiencia de jugar al carnaval al estilo de Endingen.
Fueron treinta días maravillosos, desde la bienvenida hasta la despedida. Un recibimiento como el que se le hace a los grandes amigos, quizás como para la familia. La música, la nieve y el cariño fueron el inicio de una gran experiencia. Durante los días que siguieron el espíritu del carnaval se apoderó del grupo al recorrer las calles decoradas con banderines y observar los aparadores de las tiendas donde se exhibían maniquíes que representaban a las figuras de los narrenzünften invitados al evento, incluyendo al de Tovar.
Luego la agenda se llenó de multitudinarios desfiles y coloridos eventos. Cabe destacar, que cada una de estas actividades fue el pretexto o la oportunidad para aprender y compartir con personas de diferentes nacionalidades, lo que hizo que se convirtiera en un verdadero intercambio cultural que fomentó nuevas amistades, las cuales hicieron énfasis en la importancia que tenía para éllos el hecho de que en sur América existiera un narrenzunft que celebraba el carnaval de manera similar. Pero lo mejor de todo, sin duda, fue escuchar como por todos los rincones de la ciudad se coreaba la canción del grupo: “Narri Narro Tovarer Jokili Sind biter to”.
Este espacio es muy pequeño para expresar lo enriquecedora que fue esta experiencia en todos los aspectos, sobre todo porque permitió que los más jóvenes entendieran, de la mejor forma, qué es el Jokili. Este contacto con los orígenes trajo cómo consecuencia que renaciera en el grupo la necesidad espontánea de preservar y transmitir esta tradición. Además, permitió corroborar que si bien existen diferencias entre ambas agrupaciones, producto del contexto cultural, en esencia somos lo mismo, somos jokilis.
Finalmente, los jokilis de Tovar dan las gracias sinceras a sus anfitriones porque los recibieron en casa haciéndolos sentir como en su propia tierra, sin importar la barrera del idioma. También a sus colegas porque obviando quienes eran de allá o de acá permitieron que se formara lo que perecía una sola comparsa de jokilis. En fin, agradecimientos a todos, comerciantes, colegas, anfitriones y espectadores, porque con sus sonrisas y atenciones fortalecieron los lazos que vinculan a dos pueblos separados por miles de kilómetros pero unidos por un mismo sentimiento, el amor por los juegos de carnaval.

Narri, Narro, Tovarer Jokili sin wieder do … !